domingo, 21 de diciembre de 2008

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Soñé que soñaba y que al despertar los sueños me invadían.
Soñé que, soñando, en mis propios sueños yo vivía.
Y la vida y el sueño, en abrazo cruel,
me recordaban que ni vivía mis sueños ni soñaba mi vida.
La realidad nunca soñada en la vigilia me pesaba. Y los sueños no vividos a mi alma cansada, consolaban.

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